A sus 18 años, Analía Arosemena ya sabe hacia dónde quiere caminar. Nacida en Samaria, Sector 5 Río Palomo, y mientras termina su último año de secundaria, la joven futbolista panameña construye, paso a paso, una carrera que comenzó muy temprano y que este año la tuvo cumpliendo uno de sus grandes sueños: vestir la camiseta de la Selección Mayor Femenina.
Le dicen Ana. También Arosemena. Pero, detrás de cualquiera de esos nombres, hay una joven disciplinada, ambiciosa y convencida de que el fútbol puede convertirse no solo en su pasión, sino también en su profesión.
Comenzó a jugar en la Liga de Fútbol Femenino (LFF) cuando apenas tenía 14 años. Su recorrido la llevó por Tauro FC, CA Independiente, Inter Panamá CF y, desde hace aproximadamente un mes, juega en Umecit FC, club del que habla con especial entusiasmo: “Me ha dejado muchas cosas fascinantes porque tiene una gran estructura. Está muy bien organizado, tiene convenios con universidades y busca enseñarles bien a las jugadoras”, cuenta. Y no es un dato menor el hecho de que haya convertido 5 goles en los primeros cuatro partidos de su equipo en el actual Torneo Apertura 2026 de la LFF.

Ese interés por crecer dentro y fuera de la cancha también refleja la manera en que Ana entiende su futuro. Aunque el fútbol ocupa un lugar central en su vida, tiene claro que quiere prepararse académicamente. Ya cuenta con una beca para continuar sus estudios en Texas, Estados Unidos: “Me han dicho que el fútbol no es para siempre y quiero tener también una profesión. Me gustaría ser profesora de educación física o abogada deportiva. Incluso me gustaría hacer las dos cosas”, explica.
De las juveniles a la Selección Mayor
El talento y el trabajo de Arosemena comenzaron a abrirle puertas desde las categorías juveniles. Ha formado parte de las selecciones Sub-17 y Sub-20 de Panamá, disputando varios Premundiales entre ambas categorías.
Y este año llegó la oportunidad más especial: su primera convocatoria a la Selección Mayor. Su debut se produjo ante Jamaica, en un partido amistoso en el que, además, fue titular: “Estaba un poquito nerviosa, la verdad, porque como era mi primer partido sentía que tenía que hacerlo bien. Pero, a la vez, quería divertirme. Al final me sentí bien”, destaca.
Antes de salir a la cancha recibió un mensaje por parte de la entrenadora Toña Is que le ayudó mucho para afrontar el compromiso: “Me dijo que me divirtiera y que confiara en mí. Me comentó que veía mucho potencial en mí y por eso me daba la oportunidad de ser titular, para demostrar que podía tener otro llamado”.
Aquella primera experiencia confirmó algo que Ana ya sabía: está preparada para asumir nuevos desafíos.

Intensidad, disciplina y pasión
Dentro del campo se define como una jugadora disciplinada, intensa y con muchas ganas de llegar lejos. Le gusta competir, presionar y, especialmente, disfrutar del juego: “Me gusta divertirme en la cancha. No me gusta presionarme demasiado porque siento que eso termina bajando mi nivel”, asegura.
Entre sus principales características destaca la visión de juego y la intensidad para recuperar el balón y atacar. Actualmente se desempeña como delantera, una posición en la que tiene una tarea muy clara: ser la primera defensora de su equipo: “Eso es lo que los entrenadores me están pidiendo: ser la primera defensora ante la salida del rival”.
Mujeres que han marcado su camino
En su recorrido hay nombres que han dejado una huella especial. Ana habla con admiración de Amarelis De Mera, a quien conoció desde sus primeros pasos en Tauro FC y de quien asegura haber aprendido muchísimo: “Desde que comencé en Tauro, ella me ha enseñado bastante. Incluso me entrenó y, durante este camino deportivo, me ha enseñado muchas cosas”.
También destaca a Schiandra González, otra figura importante en su formación: “Ella siempre me ha apoyado y me ha entrenado. Siempre le pido que me enseñe más cosas porque quiero seguir aprendiendo y mejorando”.
Y entre sus grandes referentes aparece Marta Cox, a quien admira por su trayectoria y por haber construido, desde joven, un camino hasta convertirse en una de las futbolistas panameñas más reconocidas.

Un sueño llamado Barcelona
Cuando se le pregunta por su gran sueño, Ana no duda: “Principalmente, si Dios me lo permite, me gustaría jugar en el FC Barcelona”.
Jugar un Mundial con la Selección
Hoy, mientras termina la secundaria y se prepara para dar un paso importante en su formación académica, Analía Arosemena sigue creciendo con la misma ilusión de aquella niña que comenzó a jugar en la LFF a los 14 años, pero que disfrutaba del fútbol desde mucho antes. Cuando se le pregunta por sus objetivos con la Selección Nacional, no duda ni un segundo en responder: «Jugar un mundial».
Desde Samaria hasta la Selección Mayor. Desde las canchas de Panamá hasta el sueño de llegar a Barcelona y disputar un Mundial.
Ana sabe que todavía queda mucho camino por recorrer. Y, a sus 18 años, parece tener algo todavía más importante que cualquier destino definido: las ganas, la disciplina y la convicción de llegar tan lejos como sus sueños se lo permitan.
