Emily Cedeño, en silencio y con disciplina, se ganó un lugar en la Selección Mayor Femenina que disputó su primera Copa Mundial de la FIFA en el 2023. Con gran presente y mejor proyección, su carrera como futbolista prometía grandes logros. Pero una difícil lesión la obligó a alejarse de las canchas.
Hoy, a pesar de las dificultades para lograr su recuperación, disfruta nuevamente en los campos de juego y aprovecha para contar sus experiencias como futbolista, las cuales se convirtieron en algunas de las más importantes de su vida.

- Después de haber vivido el Mundial de 2023 y luego enfrentar una lesión que te alejó durante tanto tiempo de las canchas, ¿cuál fue el momento más difícil de ese proceso y qué te ayudó a no rendirte?
Creo que el momento más difícil fue en el 2025. Yo me lesioné en octubre del 2023, después de haber vivido todo lo del Mundial. Sufrí una fractura de tibia y prácticamente todo el 2024 fue de recuperación. Cuando por fin parecía que estaba más cerca de volver, tuve que pasar nuevamente por un proceso porque tenían que retirarme unos tornillos de la pierna.
En el 2025 hubo momentos en los que sentía que no avanzaba, que estaba estancada. Veía a las demás entrenando, jugando y regresando a las canchas, mientras yo sentía que seguía en el mismo lugar. Hubo días en los que mentalmente estaba muy cansada y ni siquiera quería ir a terapia, pero aun así iba, porque sabía que, aunque en ese momento no tuviera fuerzas mentalmente, tenía que seguir haciendo mi parte.
Fueron años muy difíciles emocionalmente, porque desde el 2023 hasta el 2025 sentí que estaba en un bache del que no sabía cuándo iba a salir. Pero algo que me sostuvo muchísimo fue mi familia, especialmente mi mamá, y mi fe en Dios. Aunque muchas veces lloraba, también todas las noches me arrodillaba y oraba y le pedía a Dios una nueva oportunidad. Le decía que confiaba en que esto no iba a ser para siempre y que, si me daba la oportunidad de volver a jugar, la iba a aprovechar al máximo.
También tuve amigos y personas que estuvieron aconsejándome durante el proceso. Y estoy muy agradecida con el último fisioterapeuta y preparador físico con el que trabajé, Freddy Gallego, porque me ayudó muchísimo, no solamente físicamente, sino también con sus consejos y con la confianza que me transmitió de que podía salir adelante. Creo que, entre la fe, mi familia y todas esas personas que no me dejaron caer, encontré fuerzas para no rendirme.

- ¿Qué aprendiste sobre ti misma durante el tiempo que estuviste lesionada, especialmente en esos momentos en los que parecía que regresar al fútbol estaba muy lejos?
Aprendí que soy mucho más fuerte de lo que pensaba. Antes de vivir una lesión tan larga, uno piensa que conoce sus límites, pero cuando te toca estar fuera durante tanto tiempo y ver el fútbol desde lejos, es cuando realmente descubres cuánto eres capaz de soportar y cuánto deseas algo.
También aprendí a tener paciencia. Yo quería recuperarme rápido y volver a ser la misma de antes, pero entendí que cada proceso tiene su tiempo y que no todo depende de cuánto quieras algo. Había que respetar los tiempos de mi cuerpo y seguir trabajando, incluso cuando sentía que no estaba avanzando.
Creo que también aprendí a valorar muchísimo más el fútbol. Estar lejos de las canchas me hizo darme cuenta de cuánto significa para mí jugar. Y aunque hubo momentos en los que regresar parecía muy lejano, dentro de mí siempre quedaba esa pequeña esperanza de volver. Hoy miro hacia atrás y me doy cuenta de que no fue un proceso fácil, pero me hizo crecer muchísimo, no solamente como futbolista, sino también como persona.

- Hoy estás nuevamente destacándote con tu club y has vuelto a la Selección. ¿Qué significa para ti recuperar ese nivel y volver a sentirte parte de este grupo después de todo lo que viviste?
Significa muchísimo, porque después de todo lo que pasé hubo momentos en los que no sabía si iba a poder volver a jugar como antes. Cuando regresé a los entrenamientos sentía bastante miedo. Al principio hacía muchas cosas con más cuidado, porque tenía miedo de sentir alguna molestia o de que algo volviera a pasar.
Mi pierna derecha quedó con una sensibilidad bastante particular después de todo el proceso, así que todavía convivo con algunas molestias. Son sensaciones que están presentes y que tuve que aprender a conocer y manejar. Pero más allá de lo físico, también fue difícil recuperar la confianza mental. Mi cabeza tenía que entender nuevamente que podía correr, entrenar, competir y exigirme.
La confianza fue llegando poco a poco. Cada entrenamiento, cada partido y cada paso que daba me ayudaban a creer nuevamente en mí y en mi cuerpo. Nunca perdí completamente la fe de que iba a volver.
Por eso, volver a sentirme parte de mi club y nuevamente tener la oportunidad de vestir la camiseta de Panamá significa muchísimo para mí. Para mí la Selección siempre ha sido un orgullo enorme. Cada vez que tengo la oportunidad de ponerme esa camiseta recuerdo a la niña que soñaba con algún día poder representarla. Después de haber estado tanto tiempo luchando por regresar, volver a estar ahí es algo que valoro muchísimo más.
- Actualmente te encuentras estudiando en la universidad. ¿Qué estás estudiando y qué lugar ocupan la educación y la preparación académica en tu vida, y por qué consideras importante que una joven futbolista también se prepare para el futuro?
Actualmente estoy estudiando la Licenciatura en Educación Física y Entrenamiento Personal en UMECIT. Estoy terminando mi segundo año y para mí los estudios ocupan un lugar muy importante en mi vida.
A veces puede ser complicado combinar el fútbol, los entrenamientos, los viajes y la universidad, pero yo creo que siempre hay tiempo para prepararse y seguir creciendo también fuera de la cancha. El fútbol es algo que amo y espero poder disfrutarlo durante muchos años, pero también soy consciente de que la carrera deportiva no es para toda la vida.
Por eso considero importante que las jóvenes futbolistas tengan metas claras más allá del fútbol. Prepararse académicamente te da herramientas y te abre puertas para el futuro. El día que termine mi etapa como jugadora quiero poder mirar hacia otro lado y saber que también me preparé, que tengo mis estudios y una profesión con la que puedo seguir vinculada a algo que también me apasiona: el deporte.
Creo que estudiar es un plus muy importante, porque nunca debemos dejar de pensar en nuestro futuro, aunque estemos persiguiendo nuestros sueños dentro de una cancha.

- Muchas niñas y jóvenes que sueñan con jugar fútbol pueden atravesar momentos de frustración, lesiones o dificultades. Desde tu experiencia, ¿qué mensaje les darías sobre la importancia de ser pacientes, trabajar y creer en ellas mismas?
Les diría que tengan paciencia y que nunca se rindan por un momento difícil. A veces vemos a otras personas avanzando mientras sentimos que nosotras estamos estancadas, y eso puede ser muy frustrante. Yo lo viví durante mi recuperación. Hubo momentos en los que veía a las demás entrenando y jugando mientras yo seguía luchando por algo que ni siquiera sabía cuándo iba a volver a tener.
Pero aprendí que cada persona tiene su proceso y sus tiempos. No porque hoy estés pasando por un momento difícil significa que mañana no vas a volver a levantarte. Hay que trabajar, incluso en esos días en los que no tienes las mismas ganas, y sobre todo creer en ti, aunque a veces los demás no entiendan lo que estás viviendo.
Las lesiones, las frustraciones y los momentos malos también forman parte del camino. No definen quién eres, sino la manera en que decides enfrentarlos. Yo creo que después de todo lo que viví, puedo decir que hay que tener fe, paciencia y seguir luchando. Tal vez las cosas no salgan en el tiempo que uno quiere, pero mientras tengas un sueño y sigas trabajando por él, siempre existe una posibilidad.
- Fuiste parte de un proceso mundialista, viviendo los momentos más inolvidables del fútbol femenino en Panamá: ¿Cuáles son tus nuevos objetivos en este deporte?
Después de haber vivido un Mundial, mis objetivos siguen siendo muy grandes. Quiero seguir creciendo como jugadora, recuperar y consolidar mi mejor nivel y seguir trabajando tanto en lo físico como en lo mental. Después de haber pasado por un proceso tan difícil, ahora valoro mucho más cada oportunidad que tengo.
Uno de mis principales objetivos es volver a consolidarme en la Selección y seguir luchando por estar cada vez que se me dé la oportunidad. Siempre voy a estar agradecida de poder representar a Panamá, porque desde niña ese fue uno de mis mayores sueños. Cada vez que me pongo esa camiseta recuerdo a esa niña que soñaba con verla algún día puesta, y poder vivirlo hoy sigue siendo algo muy especial para mí.
También quiero ganar títulos, seguir creciendo, aportar a los equipos donde esté y aprovechar cualquier oportunidad que se me presente para continuar avanzando en mi carrera. Sé que he pasado por un bache bastante fuerte, pero también siento que todo ese proceso me enseñó mucho sobre la resiliencia y sobre la importancia de seguir luchando.
Hoy mi meta es prepararme, estar bien y trabajar para todo lo que viene. Y, sobre todo, seguir luchando por esos sueños que todavía tengo pendientes. Después de todo lo que viví, volver a competir y volver a tener la oportunidad de hacer lo que amo ya es algo que no doy por sentado nunca más.